¡ RUMBO AL ÉXITO !

¡ RUMBO AL ÉXITO !
"La escuela debe propiciar sueños de colores a los niños". Carolina Jaspe

sábado, 6 de febrero de 2021

Libros de año nuevo 2021. El Viaje II. El Secreto. Carolina Jaspe. Estampas de Mérida de Angélica Rojas.


 https://www.autoreseditores.com/libro/18003/carolina-jaspe/el-viaje-ii-el-secreto.html


https://www.autoreseditores.com/libro/18001/angelica-rojas/estampas-de-merida.html

sábado, 16 de diciembre de 2017

Cuento corto. EL DINOSAURIO


 El Dinosaurio 


Un día un Estegosauro estaba comiendo, de pronto unos Dinonichos le quitaron  su cola. Pasaron varios  días y llegó  una manada  de Estegosaurios  a buscar la cola de su amigo. Hubo una confrontación con los Dinonichos y los más grandes  le dieron con la cola a los Dinonichos.
  Invocaron a Dios y él les dijo  a ellos  que se fueran a las tinieblas.   Ese Dios protegió  a los Estegosauros con  una capa que los hacía invisibles ante sus enemigos. Y le advirtió que no se quitaran la capa.   En otra parte del mundo  un Rex  vs un Carnotauro  fueron a una batalla épica. Los  dos se lastimaron  y ambos murieron. De pronto apareció   una tropa de  cuellos largos  que no sabían por qué había pasado eso.  No era necesario tanta agresión ellos podían vivir en paz en otras tierras dijeron.
                                                           

 
Autor: Maikol Gabriel  Figueroa  Duarte
12-05-17
Venezuela
DAR
Cuento del libro “Cuentos de un niño para niños”





REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • ENTREVERSOS LITERARIOS. Jaspe, Carolina (2017)

  • CUENTOS DE UN NIÑO PARA NIÑOS. Figueroa, Maikol (2017)

  • PUEBLOS CRUZADOS. Guédez, Rómulo. (2017)

  • SUEÑOS AZULES. Jaspe, G. Carolina (2016)

  • HOJAS DE POESIAS . Guédez, Rómulo (2016)

  • CUENTOS ADICTOS. Guédez, Rómulo. (2015)

  • Instrucional Practices That Maxime Student Achievement: For teachers, By teachears 2ª edición.  Ribas, William., Antos Jennifer, Seider , Scott (2010)

  • BAJO RENDIMIENTO ESCOLAR. Ortega , J. Edit Cyan. (2007)

  • CÓMO EVITAR EL FRACASO ESCOLAR EN SECUNDARIA. Recursos . Castillo Carbonell, 
  • Miquel (2006)

  • CÓMO PREVENIR EL FRACASO ESCOLAR  Josep Maria Asensio( 2006)

  • TEMPERAMENTO Y RENDIMIENTO ESCOLAR .Qué es, cómo influye, cómo se valora. Keogh, Bárbara K. Narcea Ediciones. (2006)

  • ESTRATEGIAS ORGANIZATIVAS DEL AULA. Propuestas para atender la diversidad.  Agelet, Joan ., Albericio Juan y otros. Edit. Laboratorio Educativo, España (2001)

  • ESCUELAS EFICACES Y PROFESORES EFICIENTES. Davis , Garis y Thomas , Margaret . Edit. La Muralla, Madrid (1992)

  • LAS INVARIANTES PEDAGOGICAS. Modernizar la escuela. Freinet, Célestin . Edit. laboratorio educativo, Venezuela








Libro de microrelatos "Cuentos de un niño para niños" de Maikol Figueroa

MAIKOL GABRIEL FIGUEROA 
"CUENTOS DE UN NIÑO PARA NIÑOS"
Este  pequeño, gran escritor, publica su primer libro titulado “Cuentos de un niño para niños”, donde escribe quince micro relatos de diversos temas, sobre su nacimiento, familia y la vida de algunos animales como: la pantera, los osos, los conejos, y los extintos dinosaurios.
 El autor no deja por fuera, narraciones  sobre videos juegos y el fútbol que es su deporte favorito.
 Así como  cuentos sobre la música, pasión que la manifiesta en notas de corno y de papel.
                                             
Este libro de microrelatos 
es como  una mariposa
 que aletea en la pradera,
regalando sueños multicolores a los niños. 
C.J.  



¿Quién es Maikol Gabriel Figueroa Duarte ?
Maikol Gabriel Figueroa Duarte, es un niño de nueve años, nació en una tarde radiante el 23 de octubre de 2008 en Caracas, la capital de Venezuela.  Es estudiante de 4° grado en la U.E.D "Jose Alberto Hernández Parra".
    Maikol es un niño, como los demás niños: juguetón, con su risa a carcajadas, pero con un gran entusiasmo por las letras. A su corta edad se interesó por escribir cuentos breves entusiasmado por  su abuela materna, quien  tambien escribe y tiene varios libros publicados.





Libro "Entreversos literarios" de la profesora Carolina Jaspe



Entreversos literarios surge de la pluma de Carolina Jaspe por la necesidad  interior de compartir con el lector una serie de puntos de vista poético de la literatura.  Este poemario está dividido en tres partes bien definidas, compuesto por treinta y dos poemas donde se toma  en cuenta a importantes  escritores de novelas, cuentos y teatro del habla universal.
 En la primera parte, nos encontramos con doce clásicos universales como el poema “Al Príncipe de los Ingenios”, en honor a Cervantes por su célebre obra maestra “Don Quijote de la Mancha”, “la Ilusión marina” en distinción a la obra de  Ernest Hemingway con su ilustre novela “El viejo y el mar”. “Cabellos Dorados”, por la valorable novela de amor y amistad de Antoine Saint Exúpery “El Principito”; además de otras obras literarias.
    En la segunda parte se plasman diez  poemas en homenaje a las obras del distinguido escritor colombiano Gabriel García Márquez. Se presentan versos dedicados a su obra maestra  “Cien años de Soledad”, así como “La triste historia de la cándida Eréndida y su abuela desalmada”, “El amor en los tiempos del cólera”, “La mala hora”, entre otros.           
        En la tercera y última parte la autora dedica diez poemas a escritores venezolanos entre los que se encuentran: Julio Garmendia con su cuento “La manzanita”; “Los Cuentos Grotescos” de Rafael Pocaterra y como no destacar un poema a la Doña Bárbara, nuestra Cacica del llano, del célebre escritor Rómulo Gallegos, un verdadero clásico de la novela regional de todos los tiempos. Asimismo la autora dedica sus composiciones a dos escritores más contemporáneos: Rafael M. Baralt con “Identidad Compartida” y Rómulo Guédez con “La Dorada” de su libro: Cuentos Adictos.
       En cuanto a la estructura, los poemas están organizados por estrofas de cuatro versos cada uno, donde la rima se alterna entre asonante, consonante y libre. Los versos en su mayoría son heptasílabos, octosílabos, y endecasílabos. Cada poema transmite hermosos sentimientos expresados en la literatura universal.   
                                                                                                           Rómulo Guédez

jueves, 14 de diciembre de 2017

U.E.D. "JOSÉ ALBERTO HERNÁNDEZ PARRA"GRUPOS DE CREACIÓN, RECREACIÓN Y PRODUCCIÓN



 GRUPOS DE CREACIÓN, RECREACIÓN Y 
PRODUCCIÓN.  
 Año escolar     2017-2018





En el marco del aprender a aprender, aprender haciendo, aprender a ser, aprender a convivir y el disfrute del ser a plenitud, se plantea como estrategia la creación de  veintidós  (22) grupos de  Creación, Recreación y Producción (CRP)  en  nuestra prestigiosa institución.  Los mismos serán publicados para que los estudiantes se inscriban de acuerdo a su interés y motivación.

      A fin de contribuir con la transformación curricular en este primer momento del año académico 2017-2018 se presentan  varios formatos para la sistematización de nuestras experiencias con los grupos de  creación, recreación y producción. Se diseñaron  formatos para llevar registrado  mensualmente la asistencia a fin de  tomarla como indicador en la planilla de evaluación en la cual se tomó en cuenta los temas indispensables, el tema generador, referentes teóricos y prácticos.
·         Los grupos (CRP) están dirigidos al trabajo por grupos de interés. Independientemente de la sección y el año que se curse.
·         Cada estudiante seleccionará los grupos en que participará, con la orientación de su profesor(a) facilitador(a).
·         Todos los estudiantes deben participar en algún grupo  de creación, recreación y producción.
·         Se registraran  de manera CUALITATIVA las actividades desarrolladas  considerando la ASISTENCIA como un indicador primordial así como  el trabajo en equipo, la realización del producto o actividad  y finalmente la responsabilidad en el uso de los recursos necesarios.
·          la  evaluación  tendrá la condición de  APROBADO O NO APROBADO.
·         Cada docente orientador llevará semana a semana el control de la asistencia de  sus estudiantes apoyando su ingreso y permanencia en el grupo de  creación, recreación y producción.
·         Al final de cada periodo académico se presentaran las muestras pedagógicas elaboradas por los estudiantes y el facilitador


ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS PARA ANALIZAR CUENTOS CORTOS.

 


Te ofrezco unos tips amenos y divertidos para trabajar cuentos literarios cortos .
Cuento:
 "Un señor muy viejo con unas alas enormes "del autor colombiano Gabriel García Márquez.

Después de leer el  cuento corto “Un señor muy viejo con unas alas enormes", los estudiantes podrán:
  • Elaborar y completar crucigramas y sopas de letras.
  • Cambiar el final del cuento  a partir de oraciones extraídas del mismo y aplicando los aspectos formales de la escritura.
  • Los alumnos realizarán  un taller de ortografía para clasificar palabras según el acento , tomando en cuenta los párrafos, oraciones ,frases y palabras del cuento.
  • Se colocarán en pareja y realizaran un mapa mental del cuento. Considerando lo siguientes puntos:

1.- Personajes

2.- Tema principal

3.-Ambiente

4.-resumen del cuento

5.-Imágenes

                    Gabriel García Márquez
                                       (Aracata, Colombia 1928—México 2014)

          Un señor muy viejo con unas alas enormes
        Al tercer día de lluvia habían matado tantos cangrejos dentro de la casa, que Pelayo tuvo que atravesar su patio anegado para tirarlos al mar, pues el niño recién nacido había pasado la noche con calenturas y se pensaba que era causa de la pestilencia. El mundo estaba triste desde el martes. El cielo y el mar eran una misma cosa de ceniza, y las arenas de la playa, que en marzo fulguraban como polvo de lumbre, se habían convertido en un caldo de lodo y mariscos podridos. La luz era tan mansa al mediodía, que cuando Pelayo regresaba a la casa después de haber tirado los cangrejos, le costó trabajo ver qué era lo que se movía y se quejaba en el fondo del patio. Tuvo que acercarse mucho para descubrir que era un hombre viejo, que estaba tumbado boca abajo en el lodazal, y a pesar de sus grandes esfuerzos no podía levantarse, porque se lo impedían sus enormes alas...
         
Resultado de imagen para imagenes de un señor muy viejo con unas alas enormes





EDITORIAL TRAZOBOOK

ImagenTrazobook nació en 2016 con el fin de ofrecer al mercado servicios integrales para el manejo inteligente del documento. Dedicada desde un principio a satisfacer las necesidades específicas de la industria editorial, Trazobook fue ampliando su campo de acción a todos los segmentos que buscaban soluciones profesionales a sus necesidades de publicación.
        Desde su fundación, ha dado particular importancia en la corrección y diseño de  libros y a la combinación de nuevas tecnologías, a la preservación y adecuación de las normas de cuidado y producción editorial.  Sin embargo, el centro de atención ha estado siempre enfocado a la plena satisfacción del cliente, con quien se busca desarrollar una sinergia armónica de trabajo y colaboración.
        Hoy nuestra empresa cuenta con una infraestructura que cubre los servicios de diagramación,

corrección, estilo y diseño. Así como también es un espacio en el que el cliente encuentra un trato 

cálido y humano, y donde se busca su satisfacción, lo que se refleja en la lealtad de quienes recurren 

a nuestros servicios.


lunes, 16 de mayo de 2016

Lectura del cuento " Un señor muy viejo con unas alas enormes"



Resultado de imagen para imagenes de un señor muy viejo con unas alas enormesGabriel García Márquez
(Aracata, Colombia 1928—)

Un señor muy viejo con unas alas enormes
    Al tercer día de lluvia habían matado tantos cangrejos dentro de la casa, que Pelayo tuvo que atravesar su patio anegado para tirarlos al mar, pues el niño recién nacido había pasado la noche con calenturas y se pensaba que era causa de la pestilencia. El mundo estaba triste desde el martes. El cielo y el mar eran una misma cosa de ceniza, y las arenas de la playa, que en marzo fulguraban como polvo de lumbre, se habían convertido en un caldo de lodo y mariscos podridos. La luz era tan mansa al mediodía, que cuando Pelayo regresaba a la casa después de haber tirado los cangrejos, le costó trabajo ver qué era lo que se movía y se quejaba en el fondo del patio. Tuvo que acercarse mucho para descubrir que era un hombre viejo, que estaba tumbado boca abajo en el lodazal, y a pesar de sus grandes esfuerzos no podía levantarse, porque se lo impedían sus enormes alas.
         Asustado por aquella pesadilla, Pelayo corrió en busca de Elisenda, su mujer, que estaba poniéndole compresas al niño enfermo, y la llevó hasta el fondo del patio. Ambos observaron el cuerpo caído con un callado estupor. Estaba vestido como un trapero. Le quedaban apenas unas hilachas descoloridas en el cráneo pelado y muy pocos dientes en la boca, y su lastimosa condición de bisabuelo ensopado lo había desprovisto de toda grandeza. Sus alas de gallinazo grande, sucias y medio desplumadas, estaban encalladas para siempre en el lodazal. Tanto lo observaron, y con tanta atención, que Pelayo y Elisenda se sobrepusieron muy pronto del asombro y acabaron por encontrarlo familiar. Entonces se atrevieron a hablarle, y él les contestó en un dialecto incomprensible pero con una buena voz de navegante. Fue así como pasaron por alto el inconveniente de las alas, y concluyeron con muy buen juicio que era un náufrago solitario de alguna nave extranjera abatida por el temporal. Sin embargo, llamaron para que lo viera a una vecina que sabía todas las cosas de la vida y la muerte, y a ella le bastó con una mirada para sacarlos del error.
 — Es un ángel –les dijo—. Seguro que venía por el niño, pero el pobre está tan viejo que lo ha tumbado la lluvia. 
 Al día siguiente todo el mundo sabía que en casa de Pelayo tenían cautivo un ángel de carne y hueso. Contra el criterio de la vecina sabia, para quien los ángeles de estos tiempos eran sobrevivientes fugitivos de una conspiración celestial, no habían tenido corazón para matarlo a palos. Pelayo estuvo vigilándolo toda la tarde desde la cocina, armado con un garrote de alguacil, y antes de acostarse lo sacó a rastras del lodazal y lo encerró con las gallinas en el gallinero alumbrado. A media noche, cuando terminó la lluvia, Pelayo y Elisenda seguían matando cangrejos. Poco después el niño despertó sin fiebre y con deseos de comer. Entonces se sintieron magnánimos y decidieron poner al ángel en una balsa con agua dulce y provisiones para tres días, y abandonarlo a su suerte en altamar. Pero cuando salieron al patio con las primeras luces, encontraron a todo el vecindario frente al gallinero, retozando con el ángel sin la menor devoción y echándole cosas de comer por los huecos de las alambradas, como si no fuera una criatura sobrenatural sino un animal de circo.   El padre Gonzaga llegó antes de las siete alarmado por la desproporción de la noticia. A esa hora ya habían acudido curiosos menos frívolos que los del amanecer, y habían hecho toda clase de conjeturas sobre el porvenir del cautivo. Los más simples pensaban que sería nombrado alcalde del mundo. Otros, de espíritu más áspero, suponían que sería ascendido a general de cinco estrellas para que ganara todas las guerras. Algunos visionarios esperaban que fuera conservado como semental para implantar en la tierra una estirpe de hombres alados y sabios que se hicieran cargo del Universo. Pero el padre Gonzaga, antes de ser cura, había sido leñador macizo. Asomado a las alambradas repasó un instante su catecismo, y todavía pidió que le abrieran la puerta para examinar de cerca de aquel varón de lástima que más parecía una enorme gallina decrépita entre las gallinas absortas. Estaba echado en un rincón, secándose al sol las alas extendidas, entre las cáscaras de fruta y las sobras de desayunos que le habían tirado los madrugadores. Ajeno a las impertinencias del mundo, apenas si levantó sus ojos de anticuario y murmuró algo en su dialecto cuando el padre Gonzaga entró en el gallinero y le dio los buenos días en latín. El párroco tuvo la primera sospecha de impostura al comprobar que no entendía la lengua de Dios ni sabía saludar a sus ministros. Luego observó que visto de cerca resultaba demasiado humano: tenía un insoportable olor de intemperie, el revés de las alas sembrado de algas parasitarias y las plumas mayores maltratadas por vientos terrestres, y nada de su naturaleza miserable estaba de acuerdo con la egregia dignidad de los ángeles. Entonces abandonó el gallinero, y con un breve sermón previno a los curiosos contra los riesgos de la ingenuidad. Les recordó que el demonio tenía la mala costumbre de recurrir a artificios de carnaval para confundir a los incautos. Argumentó que si las alas no eran el elemento esencial para determinar las diferencias entre un gavilán y un aeroplano, mucho menos podían serlo para reconocer a los ángeles. Sin embargo, prometió escribir una carta a su obispo, para que éste escribiera otra al Sumo Pontífice, de modo que el veredicto final viniera de los tribunales más altos.
 Su prudencia cayó en corazones estériles. La noticia del ángel cautivo se divulgó con tanta rapidez, que al cabo de pocas horas había en el patio un alboroto de mercado, y tuvieron que llevar la tropa con bayonetas para espantar el tumulto que ya estaba a punto de tumbar la casa. Elisenda, con el espinazo torcido de tanto barrer basura de feria, tuvo entonces la buena idea de tapiar el patio y cobrar cinco centavos por la entrada para ver al ángel.Vinieron curiosos hasta de la Martinica. Vino una feria ambulante con un acróbata volador, que pasó zumbando varias veces por encima de la muchedumbre, pero nadie le hizo caso porque sus alas no eran de ángel sino de murciélago sideral. Vinieron en busca de salud los enfermos más desdichados del Caribe: una pobre mujer que desde niña estaba contando los latidos de su corazón y ya no le alcanzaban los números, un jamaicano que no podía dormir porque lo atormentaba el ruido de las estrellas, un sonámbulo que se levantaba de noche a deshacer dormido las cosas que había hecho despierto, y muchos otros de menor gravedad.
En medio de aquel desorden de naufragio que hacía temblar la tierra, Pelayo y Elisenda estaban felices de cansancio, porque en menos de una semana atiborraron de plata los dormitorios, y todavía la fila de peregrinos que esperaban su turno para entrar llegaba hasta el otro lado del horizonte. El ángel era el único que no participaba de su propio acontecimiento. El tiempo se le iba buscando acomodo en su nido prestado, aturdido por el calor de infierno de las lámparas de aceite y las velas de sacrificio que le arrimaban a las alambradas. Al principio trataron de que comiera cristales de alcanfor, que, de acuerdo con la sabiduría de la vecina sabia, era el alimento específico de los ángeles. Pero él los despreciaba, como despreció sin probarlos los almuerzos papales que le llevaban los penitentes, y nunca se supo si fue por ángel o por viejo que terminó comiendo nada más que papillas de berenjena. Su única virtud sobrenatural parecía ser la paciencia. Sobre todo en los primeros tiempos, cuando le picoteaban las gallinas en busca de los parásitos estelares que proliferaban en sus alas, y los baldados le arrancaban plumas para tocarse con ellas sus defectos, y hasta los más piadosos le tiraban piedras tratando de que se levantara para verlo de cuerpo entero.
La única vez que consiguieron alterarlo fue cuando le abrasaron el costado con un hierro de marcar novillos, porque llevaba tantas horas de estar inmóvil que lo creyeron muerto. Despertó sobresaltado, despotricando en lengua hermética y con los ojos en lágrimas, y dio un par de aletazos que provocaron un remolino de estiércol de gallinero y polvo lunar, y un ventarrón de pánico que no parecía de este mundo. Aunque muchos creyeron que su reacción no había sido de rabia sino de dolor, desde entonces se cuidaron de no molestarlo, porque la mayoría entendió que su pasividad no era la de un héroe en uso de buen retiro sino la de un cataclismo en reposo.
 El padre Gonzaga se enfrentó a la frivolidad de la muchedumbre con fórmulas de inspiración doméstica, mientras le llegaba un juicio terminante sobre la naturaleza del cautivo. Pero el correo de Roma había perdido la noción de la urgencia. El tiempo se les iba en averiguar si el convicto tenía ombligo, si su dialecto tenía algo que ver con el arameo, si podía caber muchas veces en la punta de un alfiler, o si no sería simplemente un noruego con alas. Aquellas cartas de parsimonia habrían ido y venido hasta el fin de los siglos, si un acontecimiento providencial no hubiera puesto término a las tribulaciones del párroco.
         Sucedió que por esos días, entre muchas otras atracciones de las ferias errantes del Caribe, llevaron al pueblo el espectáculo triste de la mujer que se había convertido en araña por desobedecer a sus padres. La entrada para verla no sólo costaba menos que la entrada para ver al ángel, sino que permitían hacerle toda clase de preguntas sobre su absurda condición, y examinarla al derecho y al revés, de modo que nadie pusiera en duda la verdad del horror. Era una tarántula espantosa del tamaño de un carnero y con la cabeza de una doncella triste.
 Pero lo más desgarrador no era su figura de disparate, sino la sincera aflicción con que contaba los pormenores de su desgracia: siendo casi una niña se había escapado de la casa de sus padres para ir a un baile, y cuando regresaba por el bosque después de haber bailado toda la noche sin permiso, un trueno pavoroso abrió el cielo en dos mitades, y por aquella grieta salió el relámpago de azufre que la convirtió en araña. Su único alimento eran las bolitas de carne molida que las almas caritativas quisieran echarle en la boca. Semejante espectáculo, cargado de tanta verdad humana y de tan temible escarmiento, tenía que derrotar sin proponérselo al de un ángel despectivo que apenas si se dignaba mirar a los mortales. Además los escasos milagros que se le atribuían al ángel revelaban un cierto desorden mental, como el del ciego que no recobró la visión pero le salieron tres dientes nuevos, y el del paralítico que no pudo andar pero estuvo a punto de ganarse la lotería, y el del leproso a quien le nacieron girasoles en las heridas. Aquellos milagros de consolación que más bien parecían entretenimientos de burla, habían quebrantado ya la reputación del ángel cuando la mujer convertida en araña terminó de aniquilarla. Fue así como el padre Gonzaga se curó para siempre del insomnio, y el patio de Pelayo volvió a quedar tan solitario como en los tiempos en que llovió tres días y los cangrejos caminaban por los dormitorios.

         Los dueños de la casa no tuvieron nada que lamentar. Con el dinero recaudado construyeron una mansión de dos plantas, con balcones y jardines, y con sardineles muy altos para que no se metieran los cangrejos del invierno, y con barras de hierro en las ventanas para que no se metieran los ángeles. Pelayo estableció además un criadero de conejos muy cerca del pueblo y renunció para siempre a su mal empleo de alguacil, y Elisenda se compró unas zapatillas satinadas de tacones altos y muchos vestidos de seda tornasol, de los que usaban las señoras más codiciadas en los domingos de aquellos tiempos. El gallinero fue lo único que no mereció atención. Si alguna vez lo lavaron con creolina y quemaron las lágrimas de mirra en su interior, no fue por hacerle honor al ángel, sino por conjurar la pestilencia de muladar que ya andaba como un fantasma por todas partes y estaba volviendo vieja la casa nueva. Al principio, cuando el niño aprendió a caminar, se cuidaron de que no estuviera cerca del gallinero. Pero luego se fueron olvidando del temor y acostumbrándose a la peste, y antes de que el niño mudara los dientes se había metido a jugar dentro del gallinero, cuyas alambradas podridas se caían a pedazos. El ángel no fue menos displicente con él que con el resto de los mortales, pero soportaba las infamias más ingeniosas con una mansedumbre de perro sin ilusiones. Ambos contrajeron la varicela al mismo tiempo. El médico que atendió al niño no resistió la tentación de auscultar al ángel, y encontró tantos soplos en el corazón y tantos ruidos en los riñones, que no le pareció posible que estuviera vivo. Lo que más le asombró, sin embargo, fue la lógica de sus alas. Resultaban tan naturales en aquel organismo completamente humano, que no podía entender por qué no las tenían también los otros hombres.
Cuando el niño fue a la escuela, hacía mucho tiempo que el sol y la lluvia habían desbaratado el gallinero. El ángel andaba arrastrándose por acá y por allá como un moribundo sin dueño. Lo sacaban a escobazos de un dormitorio y un momento después lo encontraban en la cocina. Parecía estar en tantos lugares al mismo tiempo, que llegaron a pensar que se desdoblaba, que se repetía a sí mismo por toda la casa, y la exasperada Elisenda gritaba fuera de quicio que era una desgracia vivir en aquel infierno lleno de ángeles. Apenas si podía comer, sus ojos de anticuario se le habían vuelto tan turbios que andaba tropezando con los horcones, y ya no le quedaban sino las cánulas peladas de las últimas plumas. Pelayo le echó encima una manta y le hizo la caridad de dejarlo dormir en el cobertizo, y sólo entonces advirtieron que pasaba la noche con calenturas delirantes en trabalenguas de noruego viejo. Fue esa una de las pocas veces en que se alarmaron, porque pensaban que se iba a morir, y ni siquiera la vecina sabia había podido decirles qué se hacía con los ángeles muertos.
Sin embargo, no sólo sobrevivió a su peor invierno, sino que pareció mejor con los primeros soles. Se quedó inmóvil muchos días en el rincón más apartado del patio, donde nadie lo viera, y a principios de diciembre empezaron a nacerle en las alas unas plumas grandes y duras, plumas de pajarraco viejo, que más bien parecían un nuevo percance de la decrepitud. Pero él debía conocer la razón de estos cambios, porque se cuidaba muy bien de que nadie los notara, y de que nadie oyera las canciones de navegantes que a veces cantaba bajo las estrellas. Una mañana, Elisenda estaba cortando rebanadas de cebolla para el almuerzo, cuando un viento que parecía de alta mar se metió en la cocina. Entonces se asomó por la ventana, y sorprendió al ángel en las primeras tentativas del vuelo. Eran tan torpes, que abrió con las uñas un surco de arado en las hortalizas y estuvo a punto de desbaratar el cobertizo con aquellos aletazos indignos que resbalaban en la luz y no encontraban asidero en el aire. Pero logró ganar altura. Elisenda exhaló un suspiro de descanso, por ella y por él, cuando lo vio pasar por encima de las últimas casas, sustentándose de cualquier modo con un azaroso aleteo de buitre senil. Siguió viéndolo hasta cuando acabó de cortar la cebolla, y siguió viéndolo hasta cuando ya no era posible que lo pudiera ver, porque entonces ya no era un estorbo en su vida, sino un punto imaginario en el horizonte del mar.


Rendimiento estudiantil vs. estrategias de enseñanza y aprendizaje

La importancia del rendimiento académico estudiantil es indiscutible en todos los niveles de la educación, que llama constantemente a la reflexión sobre todo cuando éste es bajo,

por todas las implicaciones negativas asociadas a él. En lo

personal y familiar como son las expectativas de los estudiantes y sus familias. En lo emocional originadas por las aspiraciones y las posibilidades reales de éxito de los estudiantes. En lo económico por el alto costo que implica tanto para la persona como para la Nación. En lo social, contribuye a generar inseguridad y desequilibrios sociales. En lo institucional puede implicar una disminución del rendimiento académico de los centros de educación media y una disminución de su capacidad de incrementar las oportunidades de estudio y matrícula; lo que ha preocupado y motivado investigaciones en este campo. Es necesario buscar , rediseñar estrategias, metodologia , herramientas que ayude a resolver o minimizar el problema de la repitencia, rendimiento estudiantil, abandono, deben de considerarse con mucha atención y prioritarios, posibilitando la mejora de la calidad de educación en los liceos. Hay que determinar la calidad de la participación del alumno en las experiencias de aprendizaje, así como los cambios en ese proceso y comparar la efectividad de las estrategias aplicadas con los resultados del rendimiento antes, durante y al final del proceso de aplicación de estrategias creativas, partiendo de la base de la asignatura de castellano y literatura porque la lengua materna, siempre, funciona como un factor de identidad social y personal.







Escrito por la Profesora Carolina Jaspe .